Con
la reforma educativa venezolana se necesita un docente crítico, capaz de formar
alumnos críticos. Por tal motivo, se pretende develar los intereses
cognitivos que subyacen a la práctica del docente desde la perspectiva de la
teoría crítica.
Práctica pedagógica del
docente guiada por intereses prácticos
Un docente, cuya acción
sigue intereses prácticos, se caracteriza porque:
• Selecciona el contenido
considerando el bien que puede lograr.
• Las tareas ejercitan el
juicio sobre el bien o lo correcto de la acción.
• Su tarea como docente es
interpretar el currículo y evaluarlo como texto.
• Considera que el proceso
de enseñanza/aprendizaje consiste en la atribución de significados a los contenidos,
es decir, su comprensión.
• Su acción educativa
constituye una acción entre sujetos (docente-alumnos) y no sobre el alumno como
objeto de enseñanza.
• Los participantes del
proceso de enseñar/aprender son jueces del mismo, con ello saben cuando conviene
una determinada acción.
• Percibe al alumno como
un individuo activo que toma decisiones y no sólo un ente que cumple las reglas
establecidas.
• Piensa que el resultado
de la acción educativa es un estado del ser.
• Se preocupa
fundamentalmente por el aprendizaje de los alumnos, entendido como construcción
de significados.
• Considera que el ideal
educativo es el bien: desarrollar en el alumno actitudes deseables y el
compromiso con la libertad y la racionalidad.
• Considera que la
finalidad es el momento del aprendizaje.
• Genera diferentes
actividades basadas en la comprensión de la situación y en juicios
interpretativos orientados a la adopción de una acción.
• A los planes se llega
por deliberación y negociación con los alumnos.
• Ofrece oportunidades de
aprendizaje con actividades fuera del aula.
• Su acción educativa
tiene como centro a los alumnos y su desarrollo.
• Las actividades
planeadas no dependen de objetivos preestablecidos.
• Su evaluación es parte
integrante del proceso educativo como un todo.
• Al evaluar elabora
juicios acerca de la medida en que el proceso de aprendizaje y las actividades
realizadas favorecen el bien o formación integral del estudiante.
• Las opiniones de otros
son útiles para la reflexión, ya que los participantes deben ser los jueces de
sus propias acciones.
Se destaca en las
actividades de la práctica educativa reseñadas que un proceso educativo guiado
por intereses prácticos tiene como ejes la deliberación, el juicio y la
atribución de significado. En el proceso se puede llegar a la interpretación
hermenéutica consistente en la construcción del significado a través de un acto
de interpretación, proporcionando, por lo tanto, una base para tomar decisiones
en relación con la acción.
Práctica pedagógica del
docente guiada por intereses emancipatorios
Por último, un docente,
cuya práctica está orientada por intereses emancipatorios, se caracteriza
porque:
• Concibe el saber como
una construcción social.
• Considera el aprendizaje
como un proceso social de construcción de significados.
• Sabe que sus alumnos son
participantes activos en la construcción de su propio conocimiento y lo
favorece.
• Los contenidos son
seleccionados mediante una negociación sustentada en la opinión crítica de
alumnos y docente.
• Considera que el
aprendizaje de un contenido implica que es creído y se establece un compromiso
con ese saber.
• Cuestiona su práctica y
la importancia social de la asignatura que enseña.
• Revisa la teoría para
darle significado y examinar su valor en la práctica. Es decir, la teoría no
prescribe, sólo informa.
• Su acción docente
propicia y sigue a la reflexión teórico/ práctica.
• Está consciente de que
alumno y docente enseñan y aprenden.
• En su clase el alumno
puede decidir participar o retirarse.
• Su práctica propicia la
reflexión crítica sobre el saber para distinguir entre el saber del mundo
natural y el saber del mundo cultural.
• Sabe que las relaciones
se construyen socialmente y no individualmente.
• Propicia cambios
confrontando las condiciones de los estudiantes.
• Configura un clima de
libertad y diálogo, propiciando la reflexión.
• Favorece la
problematización, la autoevaluación y el cuestionamiento.
• Fomenta acciones
transformadoras desde una dimensión ética para que sus alumnos aprendan lo que
es bueno y correcto para todos.
• La base de sus clases es
la interacción dinámica de acción y reflexión. Así, planificación, ejecución y
evaluación son parte integral de su acción.
• En su ambiente de
aprendizaje social logra una relación dialógica.
• Reflexiona críticamente,
para conocer sus valores y comprender mejor su acción, asumiendo que los
valores de otros tienen la misma importancia.
• Tiene claro y actúa para
promover la conciencia crítica, compartiendo el control y el poder.
• Al evaluar considera los
juicios y decisiones de los actores del proceso.
• Está consciente de que
los alumnos (actores principales del proceso de enseñanza/aprendizaje)
controlan los juicios acerca de la calidad y significación del trabajo de la
situación de aprendizaje.
• Los juicios valorativos
se emiten en el marco de la ilustración y la acción dentro de los grupos de
aprendizaje.
• En síntesis, es un
docente con conciencia crítica y la promueve.
En las características de
la práctica pedagógica referidas, se distingue que, un proceso educativo guiado
por intereses emancipatorios tiene como ejes la transformación de la
conciencia; es decir, una transformación de la forma de percibir y actuar en el
mundo. Esto entraña la negociación, el juicio y la significación de las
actividades desde la perspectiva de los actores. El proceso educativo se
completa cuando se llega a la acción transformadora, pues no es suficiente la
acción humana sin transformación.
Finalmente debemos agregar que develar los intereses
cognitivos que subyacen a la propia práctica pedagógica incluye la reflexión
sobre su correspondencia con las exigencias del mundo actual y con la educación
que demanda el país. Reflexionar implica problematizar las acciones, sentir
inquietudes y preocupaciones respecto de ellas. El proceso reflexivo nos
permite clarificar y adquirir nuevas perspectivas, culminando en una decisión
sobre posibles cursos de acción. Así, estaremos conscientes de nosotros mismos,
de los otros y del mundo. La reflexión vincula el pensamiento y la acción
intencional, favoreciendo el desarrollo y la transformación personal y social,
autodirigidos.
Considerando que toda
práctica envuelve una teoría, es posible aprender y teorizar desde la
experiencia, reflexionando. Luego, por un lado, descubriremos nuestros propios
sentimientos, nuestro yo. Por el otro, develaremos los intereses cognitivos que
orientan nuestro modo de enseñar, nuestra concepción del alumno, de la
docencia, del currículo, del aprendizaje. Es decir, objetivamos nuestra acción
y observamos los posibles cambios que requiere y debemos introducir. En ese
sentido, las características/ acciones que se ofrecen orientan el hallar y
concienciar nuestra tendencia. Dados los tiempos de cambio que experimentamos
en todos los campos del saber, podemos develar una práctica pedagógica propia,
configurada por una mezcla de intereses cognitivos, en la cual predomine alguno
de ellos o no.
Frente a tal posibilidad,
tal vez nos preguntemos: Pero, ¿es necesario cambiar? Creo que definitivamente
debemos transformar nuestra acción pedagógica hacia otra, guiada por intereses
emancipatorios si queremos formar los ciudadanos que nos reclaman el país y los
cambios epocales.








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