lunes, 10 de octubre de 2016

La valoración de la acción didáctica del docente

Con la reforma educativa venezolana se necesita un docente crítico, capaz de formar alumnos críticos. Por tal motivo, se pretende develar los intereses cognitivos que subyacen a la práctica del docente desde la perspectiva de la teoría crítica.

Práctica pedagógica del docente guiada por intereses prácticos
Un docente, cuya acción sigue intereses prácticos, se caracteriza porque:
• Selecciona el contenido considerando el bien que puede lograr. 
• Las tareas ejercitan el juicio sobre el bien o lo correcto de la acción.
• Su tarea como docente es interpretar el currículo y evaluarlo como texto.
• Considera que el proceso de enseñanza/aprendizaje consiste en la atribución de significados a los contenidos, es decir, su comprensión.

• Su acción educativa constituye una acción entre sujetos (docente-alumnos) y no sobre el alumno como objeto de enseñanza.
• Los participantes del proceso de enseñar/aprender son jueces del mismo, con ello saben cuando conviene una determinada acción.
• Percibe al alumno como un individuo activo que toma decisiones y no sólo un ente que cumple las reglas establecidas.
• Piensa que el resultado de la acción educativa es un estado del ser.
• Se preocupa fundamentalmente por el aprendizaje de los alumnos, entendido como construcción de significados.

• Considera que el ideal educativo es el bien: desarrollar en el alumno actitudes deseables y el compromiso con la libertad y la racionalidad.
• Considera que la finalidad es el momento del aprendizaje. 
• Genera diferentes actividades basadas en la comprensión de la situación y en juicios interpretativos orientados a la adopción de una acción.
• A los planes se llega por deliberación y negociación con los alumnos.
• Ofrece oportunidades de aprendizaje con actividades fuera del aula.
• Su acción educativa tiene como centro a los alumnos y su desarrollo.
• Las actividades planeadas no dependen de objetivos preestablecidos.
• Su evaluación es parte integrante del proceso educativo como un todo.
• Al evaluar elabora juicios acerca de la medida en que el proceso de aprendizaje y las actividades realizadas favorecen el bien o formación integral del estudiante.
• Las opiniones de otros son útiles para la reflexión, ya que los participantes deben ser los jueces de sus propias acciones.

Se destaca en las actividades de la práctica educativa reseñadas que un proceso educativo guiado por intereses prácticos tiene como ejes la deliberación, el juicio y la atribución de significado. En el proceso se puede llegar a la interpretación hermenéutica consistente en la construcción del significado a través de un acto de interpretación, proporcionando, por lo tanto, una base para tomar decisiones en relación con la acción.

Práctica pedagógica del docente guiada por intereses emancipatorios
Por último, un docente, cuya práctica está orientada por intereses emancipatorios, se caracteriza porque:
• Concibe el saber como una construcción social.
• Considera el aprendizaje como un proceso social de  construcción de significados.
• Sabe que sus alumnos son participantes activos en la construcción de su propio conocimiento y lo favorece.
• Los contenidos son seleccionados mediante una negociación sustentada en la opinión crítica de alumnos y docente.
• Considera que el aprendizaje de un contenido implica que es creído y se establece un compromiso con ese saber.
• Cuestiona su práctica y la importancia social de la asignatura que enseña.

• Revisa la teoría para darle significado y examinar su valor en la práctica. Es decir, la teoría no prescribe, sólo informa.
• Su acción docente propicia y sigue a la reflexión teórico/ práctica.
• Está consciente de que alumno y docente enseñan y aprenden.
• En su clase el alumno puede decidir participar o retirarse.
• Su práctica propicia la reflexión crítica sobre el saber para distinguir entre el saber del mundo natural y el saber del mundo cultural.

• Sabe que las relaciones se construyen socialmente y no individualmente.
• Propicia cambios confrontando las condiciones de los estudiantes.
• Configura un clima de libertad y diálogo, propiciando la reflexión.
• Favorece la problematización, la autoevaluación y el cuestionamiento.
• Fomenta acciones transformadoras desde una dimensión ética para que sus alumnos aprendan lo que es bueno y correcto para todos.
• La base de sus clases es la interacción dinámica de acción y reflexión. Así, planificación, ejecución y evaluación son parte integral de su acción.

• En su ambiente de aprendizaje social logra una relación dialógica.
• Reflexiona críticamente, para conocer sus valores y comprender mejor su acción, asumiendo que los valores de otros tienen la misma importancia.
• Tiene claro y actúa para promover la conciencia crítica, compartiendo el control y el poder.
• Al evaluar considera los juicios y decisiones de los actores del proceso.
• Está consciente de que los alumnos (actores principales del proceso de enseñanza/aprendizaje) controlan los juicios acerca de la calidad y significación del trabajo de la situación de aprendizaje.
• Los juicios valorativos se emiten en el marco de la ilustración y la acción dentro de los grupos de aprendizaje.
• En síntesis, es un docente con conciencia crítica y la promueve.

En las características de la práctica pedagógica referidas, se distingue que, un proceso educativo guiado por intereses emancipatorios tiene como ejes la transformación de la conciencia; es decir, una transformación de la forma de percibir y actuar en el mundo. Esto entraña la negociación, el juicio y la significación de las actividades desde la perspectiva de los actores. El proceso educativo se completa cuando se llega a la acción transformadora, pues no es suficiente la acción humana sin transformación.

Finalmente debemos agregar que develar los intereses cognitivos que subyacen a la propia práctica pedagógica incluye la reflexión sobre su correspondencia con las exigencias del mundo actual y con la educación que demanda el país. Reflexionar implica problematizar las acciones, sentir inquietudes y preocupaciones respecto de ellas. El proceso reflexivo nos permite clarificar y adquirir nuevas perspectivas, culminando en una decisión sobre posibles cursos de acción. Así, estaremos conscientes de nosotros mismos, de los otros y del mundo. La reflexión vincula el pensamiento y la acción intencional, favoreciendo el desarrollo y la transformación personal y social, autodirigidos.

Considerando que toda práctica envuelve una teoría, es posible aprender y teorizar desde la experiencia, reflexionando. Luego, por un lado, descubriremos nuestros propios sentimientos, nuestro yo. Por el otro, develaremos los intereses cognitivos que orientan nuestro modo de enseñar, nuestra concepción del alumno, de la docencia, del currículo, del aprendizaje. Es decir, objetivamos nuestra acción y observamos los posibles cambios que requiere y debemos introducir. En ese sentido, las características/ acciones que se ofrecen orientan el hallar y concienciar nuestra tendencia. Dados los tiempos de cambio que experimentamos en todos los campos del saber, podemos develar una práctica pedagógica propia, configurada por una mezcla de intereses cognitivos, en la cual predomine alguno de ellos o no.

Frente a tal posibilidad, tal vez nos preguntemos: Pero, ¿es necesario cambiar? Creo que definitivamente debemos transformar nuestra acción pedagógica hacia otra, guiada por intereses emancipatorios si queremos formar los ciudadanos que nos reclaman el país y los cambios epocales.

Es imperativo tomar conciencia de que debemos cambiar nuestra forma de ver y actuar en el mundo no es fácil y, es un aspecto del proceso de transformación de la práctica que sólo se logra si realmente así lo queremos. Todos los lectores están invitados a intentarlo, asumiendo el reto que esto implica.

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